jueves, 25 de septiembre de 2008

GASTRONOMÍA EN CAMPAÑAS POLÍTICAS

Cuando hablamos del pueblo, en nuestros imaginarios hacemos referencia al típico conjunto de campesinos bigotones vestidos con ruana sombrero y alpargatas. Nos imaginamos a un grupo de personas homogéneas que piensan y actúan de la misma manera, o como diría Ortega y Gasset como una masa.

De esta manera, tanto pueblo como masa son grupos homogéneos incapaces de pensar por si solos y que necesitan estar en rebaño y ser guiados por la varita de un pastor.

Es sabido que este tipo de concepciones resultan muy generales cuando hablamos de una sociedad en conjunto y podríamos deducir que en muchos están erradas, ya que todos somos diferentes.

Sin embargo, esto no parece entenderlo los orquestadores de las campañas políticas en nuestro país al ver "al pueblo" como algo letárgico y uniforme sin capacidad de pensamiento propio.

Esto se ve reflejado en factores como la gastronomía a la hora de hacer campañas políticas.

En una de las reuniones del partido rojiblanco, en el que además de los tradicionales discursos y directrices sobre como votar, me esperaba el plato fuerte, la comida, lo que a el pueblo le gusta luego de unos efervescentes discursos. En la fila nos dieron una copa de champaña y luego un par de grasientas empanadas.

En otra reunión del partido de los godos o el blanquiazul que se realizó en el parque de la caña me dieron una caja de rellena, morcilla y la infaltable botella de aguardiente al ritmo de las melodías de la música norteña.

Más tarde en un club muy prestigioso y en una reunión de un movimiento del llamado "Mamertismo", el mesero repartió una caja de lechona con una caneca de aguardiente.

Luego de reflexionar sobre este tipo de gastronomía, es notorio un elemento en común que es el alcohol, ya sea en vino o el popular guaro que según los políticos es con el que ganan los votos o como dice un graffiti en la calle 10: "un pueblo alcoholizado es un muñeco fácil de manejar".

Este tipo de situaciones denotan una falta de creatividad en cuanto a gastronomía en relación con el público, debido a que lo subestiman o lo creen muy bruto, al punto de que venda su voto o su conciencia por una caja de lechona con aguardiente que es el monarca del pueblo colombiano.

De este modo, los políticos aplican una de las tantas leyes del César: "Pan y circo para el pueblo", que en este caso sería "Aguardiente y ranchera pa.. todos". Con esto solucionan y palian los problemas sociales.

Lo más increíble es que la gran mayoría de la gente actúa de manera borreguil como masa o "pueblo", puesto que creen que un político es mejor en cuanto más regale aguardiente.

¿Por qué es difícil ver en dichas reuniones un plato bien elaborado y de buena calidad? ¿Por qué el pueblo siempre le tiene que gustar lo rústico u ordinario? ¿Será que solo importa mantenerlos con barriga llena y corazón contento antes que exigir educación y mejores condiciones de vida?

MIENTRAS PASA LA LLUVIA


Cielo grisáceo inmaculado de emociones y tenues rugidos despliegan la alfombra roja de la fría brisa por donde pasa la sílfide lluvia reflexiva. Aquella que pone un alto en el camino en donde todos corren a refugiarse hacia sus cálidas madrigueras a esperar mientras pasa la lluvia.

Latidos y pulsaciones que disminuyen a gran escala, sangre que ya no corre vertiginosa y angustiada por nuestras venas y oxígeno que deja la presurosidad al embriagar nuestro cerebro, se convierten en la antesala de los pensamientos más densos y profundos. Los mismos a los que no se accede por culpa del dios draconiano tiempo y su incólume séquito de angustias.

Flama azul que danza ante las melodías de la fría ventisca y el suave olor de la madera que crepita al quemar se refleja de manera luminosa en nuestros ojos.

Mientras pasa la lluvia estaré en un interregno de reflexión y espacio donde se puede carcajear prolongadamente, llorar de manera inconsolada, hablar con las sombras, recordar en cámara lenta aquellos momentos desbordantes de emociones, redireccionar los caminos, respirar más profundo que nunca y escuchar los latidos del corazón que suenan como beats que armonizan y alimentan mi vida de una energía efervescente.

La lluvia al parecer, se prolongará por un rato, mientras tanto seguiré en mi madriguera frotando mis manos ante la cálida y reflexiva fogata.

INTERREGNO


Sus ojos miran letárgicos y anestesiados el horizonte que se forma en su ventana mientras se diluyen con sutileza los resquicios luminosos y rojizos de la tarde.

Aquella ópera de estratocúmulos que anuncian la llegada de la noche hace que se cierren lentamente sus ojos a la vez que deja que su cuerpo rebote en su cama como una almohada más.

Sus ojos se limitaron a ver de manera mineral el techo para darse cuenta que su alma parece haber desaparecido, la chispa de su vida apagado o la brújula de su barco averiado. Ya no veía el arco iris que iluminaba de colores su camino y llenaba de fruición su vida.

Sus movimientos se volvieron cuestiones rutinarias e involuntarias y su espíritu de lucha pasó a ser un alma en pena desvencijada que vaga incesante y perpetua en este prolongado interregno en el que no encuentra salida ante las escatológicas lagunas de las realidades.

Su corazón ya no se emociona con las sonrisas pueriles de los niños ni sus bigotes de crema, ni las cometas de agosto que danzan como odaliscas procaces en los cielos.

Sus ojos vuelven cansados hacia la ventana para contemplar las sinfonías exhultantes de la noche y pensar que tal vez es mejor ser parte de ella; de minerales gaseosos flameantes de vitalidad que se mueven libremente por el espacio con brillo propio. Sin embargo, al mirar de nuevo el techo de su habitación solo le queda seguir resignada a mantener su alma vegetativa.

Sus inexpresivas lágrimas son los residuos de su alma que poco a poco parece desvanecerse.

Solo espero que sus ojos vuelvan a tener el brillo bienaventurado de las estrellas, que su rostro dibuje sonrisas llenas de emoción y que su alma encuentre la salida luminosa del laberíntico camino de las desesperanzas.

Mientras tanto, sigo aguardando en este valle silencioso de tinieblas mientras pasa la lluvia que ha borrado parte de mi camino.